| El Tribunal de la Santa Inquisición en el Perú |
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En el Perú, se inició ésta institución con el nombre de Inquisición Episcopal, pues eran los Obispos, los encargados de vigilar la pureza doctrinal del catolicismo y preservar los actos morales dentro de sus jurisdicciones. Luego fue nombrándose Inquisidores Ordinarios, mediante credenciales extendidas por el Inquisidor General, pero muchos no ejercían esa labor a cabalidad. Hasta el nombramiento de Jerónimo de Loayza, Arzobispo de Lima, a quien se le atribuye la realización de los llamados Autos de Fe, en uno de los cuales habría sido quemado vivo, el protestante Juan Milla en el año 1548.
Pero de manera oficial, en el Perú, el Tribunal de La Santa Inquisición, fue creada por el Rey Felipe II en 1569 y entró en funciones el 09 de Enero de 1570, siendo virrey del Perú, Don Francisco de Toledo. Su jurisdicción era bastante amplia, pues abarcaba seis Audiencias, a saber: Lima, Bogotá, Charcas, La Plata, Quito y Chile. Los que quedaron fuera del accionar inquisidor, fueron los indígenas que apenas estaban conociendo acerca del catolicismo, por disposiciones reales.
El Rey dispuso también que se creara la Inquisición de Flotas, para impedir el ingreso de herejes extranjeros y la Inquisición de Aduanas, para impedir la introducción de libros prohibidos. En Lima, se inició en un local frente a la Iglesia La Merced en una zona céntrica, pero pronto se vio su inconveniencia, pues resultaba poco propicio para ejercer sus funciones (probablemente por los gritos de los torturados), por ello se ubicó en las afueras de la ciudad, lugar que funcionó hasta su abolición, en 1822, casi tres siglos después de iniciado.
De todas las penas impuestas, la que más sobresalió, fue la de ser quemados vivos en la hoguera, quienes según fuentes católicas llegó a 32 el número de muertos, de los cuales el 70% fueron judíos. Los nombres de estos mártires son:
-Juan Bernal (Flamenco, 1548) -Mateo Salado (Francés, 1573) -Francisco De La Cruz (Español, 1578) -Miguel Del Pilar (Flamenco, 1587) -Walter Tiller (Inglés, 1592) -Eduardo Tiller (Inglés, 1592) -Enrique Oxley (Inglés, 1592) -Diego López de Fonseca (Portugués, 1592) -Jorge Núñez (Portugués, 1595) -Francisco Rodríguez (Español, 1595) -Pedro De Contreras (Español, 1595) -Juan Fernández (Español, 1595) -Baltasar de Lucena (Portugués, 1600) -Duarte Núñez de Cea (Portugués, 1600) -Duarte Enríquez, (Portugués, 1605) -Diego López de Vargas (Portugués, 1605) -Gregorio Díaz Tavares (Portugués, 1605) -Juan Bautista Del Castillo (Portugués, 1605) -Juan Acuña De Noroña (Limeño, 1608) -Manuel Tavares (Portugués, 1625) -Antonio De Vega (Portugués, 1625) -Antonio De Espinosa (Español, 1639) -Francisco Maldonado Da Silva (Tucumano, 1639) -Juan Rodríguez Da Silva (Portugués, 1639) -Juan De Azevedo (Español, 1639) -Luis De Lima (Español, 1639) -Manuel Bautista Pérez (Portugués, 1639) -Rodrigo Váez Pereira (Portugués, 1639) -Sebastián Duarte (Portugués, 1639) -Tomé Cuaresma (Portugués, 1639) -Manuel Henríquez (Portugués, 1664) -María Francisca Ana De Castro (Española, 1736) *Única mujer en la lista. Cabe resaltar que todos ellos fueron condenados a la hoguera, pero no se tiene registros de aquellos que perecieron en la Cámara de Torturas y en las Cárceles, los cuales sobrepasan el número de victimas inocentes. Entre las torturas a que eran sometidos, tenemos: -Tormento de la Garrocha o Polea: Polea colocada en el techo del cual se sujetaban los brazos (vueltos hacia la espalda) del torturado. Luego se le colocaba un peso equivalente a 50 kilos de los pies. Se le subía lentamente y luego se le dejaba caer, pero sin llegar al piso. -Tormento del Potro: Colocando al torturado en una mesa con las extremidades unidas a una rueda que giraba y causaba gran dolor en las extremidades. -Tormento del Fuego: Colocando al torturado con los pies desnudos en un cepo, acercándole un brasero encendido a las plantas de sus pies. -Tormento del Agua: Torturado tendido boca arriba sobre un caballete, atándole pies, manos y cabeza. Luego le hacían tomar cantidades de agua con una cinta, lo que les causaba la sensación de ahogarse. -Pena del Garrote: Para los que ya habían sido sentenciados a la hoguera, pero que suplicaron clemencia, se les daba muerte por garrote (ahorcamiento) para evitarle los sufrimientos de ser quemados vivos. -Tortura de los Azotes: El número de azotes variaba entre 50 y 200 azotes, según la gravedad de la falta. La tortura, por bula de Paulo III, no podía pasar de la hora y cuarto; pero si el torturado se desmayaba, suspendían la sesión y continuaban cuando estuviera consciente. Además era común que en las cárceles a los que se les confinaba hasta su confesión, muriesen por los malos tratos, falta de alimento o se suicidasen. Los bienes que poseían los acusados, eran confiscados y de demostrarse culpabilidad, eran expropiados por el Tribunal. Esto originó muchas acusaciones hacia los que poseían fortunas, por su trabajo como comerciantes o prestamistas, debido a la ambición desmedida de los propios Inquisidores, ya que los bienes pasaban a formar parte de sus arcas.
Cuando se proclamó la república y se decreto la abolición del Tribunal, por estar contra los principios de libertad de pensamiento que otorgaba el nuevo ordenamiento jurídico, se suscito un misterioso saqueo y posterior incendio en las instalaciones de dicho Tribunal, lo que perjudicó el trabajo de investigación que se había ordenado en esa época, por lo que tuvo que recurrirse a lo que pudo rescatarse, y a otras fuentes bibliográficas, como las crónicas que relataban las atrocidades que allí se cometieron.
Por: Cecilia de Aranibar |
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